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Crema catalana

Este postre es un referente de la cocina catalana, un plato emblemático del Mediterráneo.

Crema catalana

La «crema catalana al estilo Racó de Mar», es un plato histórico que lleva con nosotros desde las primeras temporadas y que, con el paso de los años, hemos ido reformulando, ya sea cambiando el formato o reduciendo el azúcar para adecuarlo a las nuevas tendencias saludables.

 

Ingredientes:

  • 800 ml de leche
  • 20 ml de nata líquida
  • 40 g de maicena
  • 5 yemas de huevo
  • 1 huevo entero
  • 1 rama de canela
  • Ralladura de piel de limón
  • Ralladura de piel de naranja
  • 150* g de azúcar + 50 g para quemar

  (*Se podría reducir a 120 g para que no resulte tan dulce.)

 

 

Elaboración:

 

Empezaremos colocando a fuego bajo la nata y 700 ml de leche (el resto de la leche la reservamos) con las pieles de limón y naranja (importante que estas tengan lo menos posible de parte blanca de la piel) y la rama de canela. Antes de que hierva, lo apartamos del fuego y lo tapamos, dejándolo reposar unos 45 minutos. Esto nos sirve para que la leche infusione con el resto de ingredientes y absorba bien sus aromas, adquiriendo así más sabor que luego se traspasará a la crema.

 

Seguidamente, vamos mezclando los demás ingredientes en otro recipiente. Mezclamos en el siguiente orden: las yemas, el huevo, el azúcar, la leche que reservamos y la maicena hasta que quede todo muy bien integrado.

 

Transcurridos los 45 minutos de reposo de la primera mezcla de leche y nata, la colamos. Una vez colada, la vamos añadiendo poco a poco a la mezcla de huevos, azúcar y maicena. Se tiene que mezclar todo muy bien sin que queden grumos. Pasamos todo a una olla a fuego medio y vamos removiendo para evitar que se agarre en el fondo hasta que empiece a espesar, sin que llegue a hervir. Cuando espese, retiramos del fuego y seguimos removiendo un minuto más, veremos que espesará un poco más.

 

En caliente, lo repartimos en los recipientes o platos donde queramos servirla, una vez en los recipientes, los cubrimos con film transparente y guardamos en el frigorífico durante unas horas.

 

En el momento de servir, espolvoreamos con azúcar por encima y con un soplete o quemador fundimos el azúcar hasta que se haga caramelo. Es importante servir con el azúcar recién quemado.